jueves, 4 de octubre de 2012

Tarta Arco Iris


Después del largo veranito, vuelvo hoy con esta tarta tan bonita y llamativa. Tengo tan mala memoria que no me acuerdo de dónde la copié. Creía que era de un blog pero resulta que nó, así que cuando encuentre de dónde la cogí pondré el enlace.
Esta es la historia de cómo cuando tenía pensado hacer una tarta, me salieron dos. Llevaba mucho tiempo queriendo hacer esta tarta. Desde que la vi me gustó mucho por su colorido y pensé que era perfecta para hacérsela a los niños.

Aprovechando que Jose tuvo que ir a Madrid, le encargué que se llegara a Comercial Minguez y me comprara los colorantes que necesitaba para ella…..¡bien, ya por fin los tenía!!!, así que me decidí a hacérsela a Santi para su santo.

Todo iba bien, los colores de los bizcochos preciosos, los bizcochos esponjosos…….hasta que me puse a montar la tarta.  Había horneado los bizcochos en un molde de 21 cm, así que salieron bastante gorditos y cuando había montado 3 capas de bizcocho-ganache-bizcocho-ganaché…..empezaron a deslizarse uno sobre otro y aquello se caía y no había forma de sujetarlo. Así que lo único que se me ocurrió fue desmontarla y cortar cada bizcocho por la mitad longitudinalmente y hacer dos tartas en lugar de una. Así que hice una con el ganaché de chocolate blanco y otra con ganaché de chocolate negro. La próxima vez los haré en un molde más grande para que salgan más finitos.
Las dos quedaron bastante bien y aunque la decoración la tengo que mejorar, a los niños les encantó, y por una vez….¡se la comieron!!.
 
Ingredientes:
Para el Bizcocho:
-4 Huevos
-200 gr. de aceite
 -300 gr. de leche
-500 gr. de azúcar
-450 gr. de harina
-2 sobres de levadura
-Una pizca de sal
-Colorantes alimentarios

Para el Ganache de Chocolate Blanco:
-400 ml. de nata para montar
-300 gr. de chocolate Blanco

Para el almíbar para calar los bizcochos:
-1/2 litro de agua
-200 gr. de azúcar
-1 rama de canela
-La cáscara de un limón

Preparación:
Preparación del ganaché:
Ponemos la nata en un cazo y calentamos. Justo cuando rompa a hervir retiramos el cazo del fuego y añadimos los trocitos de chocolate blanco y removemos hasta que quede completamente integrado. Pasamos a un bol y dejamos enfriar completamente. Una vez frío (lo mejor es dejarlo de un día para otro) se puede usar tal cual o se puede montar como si fuese nata, montándolo con cuidado de no cortarlo. Yo lo monté.

Preparación del bizcocho:
Batir todos los ingredientes menos la harina, la sal y la levadura hasta conseguir una masa homogénea. Una vez hayamos conseguido la masa añadimos la harina junto con la levadura y la sal. Volvemos a batir hasta que se hayan integrado.
Con thermomix:
Pesamos la harina, añadimos la levadura y cerramos el vaso programando velocidad 6 unos segundos para tamizarla. Reservamos.
Ponemos la mariposa en las cuchillas y añadimos los huevos y el azúcar. Programamos 6 minutos, temperatura 37º, velocidad 3 1/2. Cuando termine, volvemos a programar el mismo tiempo y velocidad sin temperatura.
Añadimos el aceite y la leche y batimos unos segundos a velocidad 3 1/2 y cuando lo veamos mezclado vamos añadiendo por el bocal la harina y la levadura poco a poco.

Separar la masa en tantas partes como diferentes colores queramos hacer y teñir cada una de un color. Hornear a 180 grados teniendo en cuenta que cuanta menos masa menos tiempo de horneado, en mi caso fueron unos 25 minutos cada bizcocho pero lo mejor es comprobarlo pinchando con un palito hasta que salga limpio.

Preparación del almíbar:
Ponemos en un cazo todos los ingredientes y lo dejamos hervir unos 30 minutos.

El montaje de la tarta es muy sencillo, solo hay que empezar con el primer bizcocho e ir alternando una capa de ganache con otra de bizcocho,  sin olvidarnos calar cada bizcocho con el almíbar. Luego cubrimos con el resto de ganache. Para decorarla yo le puse lacasitos. Aunque pueda parecer difícil es una tarta super sencilla aunque si es cierto que da un poco de trabajo pero al ver el resultado merece la pena.

1 comentario:

El Club de la Cazuela dijo...

Que variedad de color, nunca he visto una tarta así. Una alegría para la vista y conociendo tu arte y oficio en la respostería doy por sentado que tambien supuso un placer para el paladar de los que la pudieron degustar.
Enhorabuena.